Napoleón Bonaparte (1796)
Escrita cuando el general Napoleón, recién casado, echaba de menos a Josefina desde el frente de batalla.
No he pasado un día sin amarte; no he pasado una noche sin estrecharte entre mis brazos; no he tomado ni una taza de té sin maldecir la gloria y la ambición que me mantienen alejado del alma de mi vida. En medio de mis deberes, ya sea al frente de mis tropas, ya sea inspeccionando los campamentos, mi adorada Josefina ocupa sola mi corazón, llena mi mente, absorbe mis pensamientos…
Si me alejo de ti con la rapidez del torrente del Ródano, es sólo para verte de nuevo más pronto. Si me levanto a media noche para trabajar, es porque esto puede acelerar el momento en que volveré a verte…
Un beso en tu boca, otro en tu corazón, y uno más un poco más abajo, mucho más abajo.
Uno de los pocos textos donde vemos al hombre detrás del poder: obsesivo, tierno, casi desesperado.
