Simón Bolívar (Bucaramanga, 3 de abril de 1828)
Manuela Sáenz fue la gran pasión de los últimos años de Bolívar, y quien lo salvó de un atentado en Bogotá. Se escribieron cientos de cartas.
Albricias. Recibí, mi buena Manuela, tus tres cartas que me han llenado de mil afectos: cada una tiene su mérito y su gracia particular. Una de tus cartas está muy tierna y me penetra de ternura; la otra me divirtió mucho por tu buen humor; y la tercera me satisface de las injurias pasadas y no merecidas…
Me voy para Bogotá. Ya no voy a Venezuela. Tampoco pienso pasar a Cartagena, y probablemente nos veremos muy pronto. ¿Qué tal? ¿No te gusta? Pues, amiga, así soy yo, que te ama de toda su alma.
Bolívar
Al Libertador de medio continente también se le notaba el corazón cuando escribía a la mujer que amaba. Un buen contraste con la solemnidad de sus cartas políticas.
