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Esopo (atribución tradicional) · The Fables of Aesop

Un asno observaba con cierta envidia la vida de un pequeño perro que vivía en la misma casa.

El perro recibía caricias, jugaba con su dueño y era recibido con alegría cada vez que se acercaba. El asno, en cambio, pasaba buena parte del día trabajando.

Una tarde pensó que había encontrado la solución.

Si al perro lo querían porque era cariñoso y juguetón, él podía hacer exactamente lo mismo.

Cuando vio acercarse a su dueño, corrió hacia él, rebuznó, levantó las patas y trató de comportarse como el pequeño perro. Pero el resultado no fue el esperado. Su enorme cuerpo y su fuerza hicieron que el juego se volviera peligroso y molesto.

Lo apartaron.

El asno había intentado conseguir el afecto que veía en otro copiando exactamente su comportamiento, sin darse cuenta de que no era el mismo animal, ni ocupaba el mismo lugar, ni tenía las mismas posibilidades.

La pequeña historia no dice que debamos resignarnos a ser quienes somos. Dice algo más sutil: imitar la vida de otra persona sin comprender por qué funciona para ella puede alejarnos de la nuestra.

No todo lo que admiramos necesita ser copiado.


Para quedarse pensando: autenticidad · identidad · perspectiva

Dónde encontrarlo: recogido en The Fables of Aesop, edición de Joseph Jacobs.