Esopo (atribución tradicional) · The Fables of Aesop, ed. Joseph Jacobs
Un día, un león dormía tranquilamente bajo la sombra de unos árboles. Había pasado la mañana cazando y ahora descansaba, ajeno a todo lo que ocurría a su alrededor.
De pronto, un pequeño ratón salió corriendo entre la hierba y, sin darse cuenta, pasó por encima de una de las patas del león. El animal abrió los ojos de golpe y, con un movimiento rápido, atrapó al diminuto intruso.
El ratón temblaba. Sabía que una criatura tan pequeña tenía pocas posibilidades frente al rey de los animales.
—Por favor, déjame marchar —parecía decir con su diminuta voz—. Quizá algún día pueda ayudarte.
Al león le resultó tan graciosa aquella promesa que decidió perdonarlo.
Pasaron los días. El león olvidó completamente aquel encuentro.
Hasta que una mañana cayó en una trampa. Una red se cerró alrededor de su cuerpo y, cuanto más luchaba, más se enredaba. Rugió con fuerza. Su rugido atravesó el bosque.
El ratón lo reconoció.
Corrió hasta encontrar al león y, sin detenerse a pensar si su tamaño era suficiente, comenzó a roer las cuerdas. Mordió una, luego otra, y otra más. Sus dientes eran pequeños, pero insistió hasta que la red comenzó a ceder.
Finalmente, el león quedó libre.
Aquel día comprendió que una criatura pequeña no tiene por qué ser una criatura insignificante. El favor que había hecho sin esperar nada a cambio había regresado a él cuando más lo necesitaba.
Para quedarse pensando: bondad · reciprocidad · humildad
Dónde encontrarlo: recogido en The Fables of Aesop, edición de Joseph Jacobs (1894), disponible en Project Gutenberg.
