Esopo (atribución tradicional) · The Fables of Aesop
Un perro llevaba entre los dientes un trozo de comida que había conseguido después de mucho esfuerzo. Caminaba orgulloso, buscando un lugar tranquilo donde comerlo.
Al llegar a un pequeño puente, miró hacia abajo.
En el agua vio a otro perro.
Y aquel otro perro también llevaba comida.
El perro no comprendió que estaba viendo su propio reflejo. Pensó que había encontrado una oportunidad: si abría la boca y conseguía quitarle el trozo al otro, tendría el doble.
Se inclinó y abrió las mandíbulas.
La comida cayó al agua.
El supuesto rival desapareció.
Entonces el perro comprendió que había perdido lo que ya tenía por intentar conseguir algo que nunca había existido.
No siempre la codicia nace de tener poco. A veces nace de mirar constantemente lo que creemos que tienen los demás.
La historia nos deja una pregunta sencilla: ¿cuántas cosas buenas de nuestra vida dejamos de disfrutar porque estamos demasiado ocupados intentando conseguir una segunda versión de ellas?
Para quedarse pensando: gratitud · moderación · perspectiva
Dónde encontrarlo: recogido en The Fables of Aesop, edición de Joseph Jacobs.
