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Esopo (atribución tradicional) · The Fables of Aesop

El viento y el sol discutían sobre cuál de los dos tenía más poder. Cada uno estaba convencido de que podía demostrar su superioridad.

Entonces vieron a un viajero que caminaba por el camino con un pesado abrigo.

—El primero que consiga que se quite el abrigo será el más fuerte —decidieron.

El viento fue primero. Soplaron ráfagas cada vez más intensas. El viajero sintió el frío y, en lugar de quitarse el abrigo, se lo sujetó con más fuerza. El viento insistió, pero cuanto más trataba de arrancárselo, más se protegía el hombre.

Finalmente, agotado, abandonó el intento.

Entonces salió el sol.

No hizo ningún esfuerzo por arrancar el abrigo. Simplemente comenzó a calentar el camino. Poco a poco, el viajero dejó de sentir frío. El aire se volvió agradable. Después de caminar un rato, abrió el abrigo. Unos minutos más tarde, se lo quitó.

El sol había conseguido lo que el viento no pudo conseguir precisamente porque no había intentado obligarlo.

A veces pensamos que convencer significa presionar más fuerte. La pequeña fábula propone otra posibilidad: quizá algunas cosas cambien antes cuando encuentran calor que cuando encuentran fuerza.


Para quedarse pensando: suavidad · empatía · influencia

Dónde encontrarlo: recogido en The Fables of Aesop, edición de Joseph Jacobs.