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Una mujer se mira en un espejo redondo que le refleja la cara

La ley del espejo

Hay situaciones que nos afectan de una forma especialmente intensa.

Un comentario que nos molesta más de lo que esperábamos. Una actitud de alguien que nos irrita profundamente. Un comportamiento ajeno que despierta en nosotros una reacción muy fuerte.

En esos momentos solemos mirar hacia fuera.

Pensamos en lo que hizo la otra persona, en lo injusto de la situación o en lo incómodo que nos resulta lo que ha ocurrido.

Sin embargo, dentro del mundo del desarrollo personal existe una idea que invita a mirar la situación desde otro ángulo: la llamada ley del espejo.

Según este enfoque, aquello que nos genera una reacción emocional intensa en otras personas puede funcionar como un reflejo de algo que también existe dentro de nosotros. A veces puede ser una cualidad que reconocemos, aunque no siempre nos guste admitirlo; otras veces puede ser algo que reprimimos, algo que nos gustaría expresar pero que por diferentes motivos no nos permitimos mostrar.

Por ejemplo, puede que nos moleste alguien que parece demasiado arrogante… y al mismo tiempo descubramos que en el fondo nos cuesta reconocer nuestro propio valor. O quizá nos irrita una persona que dice lo que piensa sin filtros… mientras nosotros tendemos a callar muchas cosas que nos gustaría expresar.

La ley del espejo no significa que todo lo que vemos en los demás sea exactamente lo que somos, pero sí puede ser una invitación interesante a observar nuestras reacciones con más curiosidad.

Cuando algo nos afecta de forma especialmente intensa, puede valer la pena preguntarnos:

¿Por qué esto me toca tanto?

¿Qué parte de mí se está activando en este momento?

A veces descubrir la respuesta no es inmediato y otras veces puede resultar incluso incómodo, pero también puede convertirse en una oportunidad de conocernos mejor, porque las personas que encontramos en nuestro camino no solo influyen en nuestra vida: en muchas ocasiones también nos muestran aspectos de nosotros mismos que todavía estamos aprendiendo a comprender.

Quizás, si aprendemos a observar esos reflejos con más honestidad, podamos convertir cada encuentro en una oportunidad para crecer.

Hasta la próxima reflexión.

Foto: Anna Keibalo, Unsplash

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Yilian Valdés Ruiz
Yilian ValdésEscribo desde el proceso, desde lo humano.Conoce mi historia

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