Hay una frase que escuchamos con bastante frecuencia. A veces la dicen otras personas y a veces incluso la decimos nosotros mismos.
«Yo soy así».
Puede aparecer en muchas situaciones diferentes.
Cuando alguien reacciona de forma impulsiva. Cuando evita asumir cierta responsabilidad. Cuando no quiere cambiar un comportamiento que genera conflicto.
La frase suele funcionar como una especie de punto final en la conversación, como si dijera: esto es lo que hay, no hay nada más que hablar.
Pero si lo pensamos con calma, la pregunta que surge es bastante interesante.
¿Realmente somos así?
¿O simplemente hemos aprendido a comportarnos de esa manera con el paso del tiempo?
Nuestra personalidad no aparece de la nada. Se va formando poco a poco a través de nuestras experiencias, de lo que aprendemos en la familia, en la escuela y en las relaciones que vamos construyendo a lo largo de la vida.
Muchas de nuestras reacciones automáticas nacen en momentos donde simplemente intentábamos adaptarnos a lo que estaba ocurriendo a nuestro alrededor. Con el tiempo, esos comportamientos pueden convertirse en hábitos y, cuando llevamos años actuando de una determinada forma, es fácil pensar que esa forma de actuar define quiénes somos.
Pero reconocer que algo forma parte de nuestra forma habitual de reaccionar no significa que sea algo inmutable, pues las personas tenemos una gran capacidad de aprendizaje y transformación.
Podemos cuestionar nuestras reacciones. Podemos entender de dónde vienen. Y también podemos decidir si queremos seguir actuando de la misma manera o empezar a hacerlo de otra.
Cambiar no significa dejar de ser uno mismo. A veces significa precisamente lo contrario: conocerse mejor.
Entender nuestras emociones, nuestras defensas y nuestras maneras de relacionarnos puede abrir la puerta a formas más conscientes de vivir. Quizá por eso vale la pena ir un poco más allá de esa frase tan cómoda.
Más allá del «yo soy así».
Y empezar a preguntarnos algo un poco más profundo:
¿Soy realmente así… o simplemente aún no he descubierto que también puedo ser de otra manera?
Hasta la próxima reflexión.
Foto: Hailey Tong, Unsplash
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